jueves, 3 de febrero de 2011

Morir de miedo.

La franja de gaza, territorio palestino.
La infancia debería ser la patria mas sagrada de todos los niños y niñas del mundo, también de Christine la niña que murió de miedo. Fue hace pocos días en su barrio pobre de Al-Remal, ahogada bajo las bombas por séptimo día consecutivo, fue demasiado para Christine. Tenía 14 años, era estudiante de décimo grado e hija de un médico. «Murió de miedo. Desde que comenzó la guerra sintió el peligro, sufrió desórdenes neuróticos e histeria como tantos otros niños. Cuando los F-16 volvieron a disparar los misiles aquel viernes, cayó al suelo aterrorizada por el ruido. Su padre intentó ayudarla, pero no pudo. La tomó en sus brazos para intentar reanimarla en el hospital, pero murió antes de llegar». Quien lo cuenta es el sacerdote que está al frente de la iglesia del patriarcado latino de Gaza, Manawei Mussallam, íntimamente vinculado a la pequeña comunidad cristiana ortodoxa a la que pertenece la familia de Christine, a quien no se pudo dar sepultura hasta cinco días después por la locura odiosa de la guerra. Era el 7 de enero de 2009 día de Navidad para esa fe religiosa.

Pentsatu pixkat eta gero kexatu gaur eskolara joan behar zarelako.

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